Hoy me miré al espejo y acaricié mis labios ajados. Detrás del cristal una araña somnolienta vagabundeaba entre los resquicios llenos de polvo. Ungí mi dedo en tinta roja y redibujé mis facciones sobre MI reflejo. Tracé un camino limpio desde los ojos hasta la punta de la nariz y diseñé una vía intermitente que recorría mis mejillas como si del curso de un río se tratase. Mantuve mi cabeza estática y cerré los ojos con fuerza. Esperé unos instantes-
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me parecieron siglos. Y entonces, pude verme desde el espejo. Y vi un ser aburrido y sin expectativas. Atravesé el cristal con la punta de los dedos y comencé a tontear con las líneas de expresión, deformándolas a mi antojo.
Despejando el camino, piedra a piedra.
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